Dejad en paz a Felipe González
Cuando en 1991 Alfonso Guerra salió de la vicepresidencia del gobierno de España, muchos de los que ponían una alfombra a su paso, se alejaron de él para acercarse a Felipe González. Alfonso sufrió con mayor o menor frialdad la traición de quienes dejaron de ser “guerristas” para apuntarse al “felipismo”. Esos mismos, que besaban la tierra que pisaba el entonces presidente del gobierno, hoy no solo se han desmarcado de él, sino que, por su afán de hacer méritos ante el poder actual, le difaman, le insultan, le calumnian o le maldicen por su manera de ser, de pensar y de ser libre a la hora de opinar.
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